En Asturias, como en el resto de España, tanto las investigaciones sobre las abejas como las nuevas prácticas apícolas, tardarían bastantes años en difundirse entre los apicultores ilustrados.

Los tres autores asturianos de los que conocemos sus escritos son clérigos. El más antiguo es el Dominico Frai Toribio de Pumarada y Toyos, que escribió en 1712 un tratado agronómico en el que dedicaba 60 folios a la apicultura con el título «Del colmenar y todo gobierno de la abeja». La publicación en España de la obra «Diccionario de apicultura», compuesta por el abate Jean Rozier (1734 – 1793), sirvió como principal fuente de información al presbítero asturiano José Antonio Sampil, que en 1798 publica su «Nuevo plan de colmenas».

Además de estas personas, hay que destacar la labor de la Sociedad Económica de Amigos del País de Asturias, fundada en 1780, que al menos desde 1788 hasta comienzos de los años treinta del siglo XIX, convocó diversos premios para fomentar y mejorar la explotación de las abejas, y promovió la redacción de memorias en este tema.

Por último, el ya mencionado sacerdote Carlos Flórez Lorenzo, «el cura de les abeyes», es durante la primera mitad del siglo XX el introductor y principal divulgador en Asturias de las colmenas movilistas y la apicultura moderna. Sus ideas divulgadoras se resumen en los seis objetivos que establece en el proyecto que en 1925 envía a la Diputación para crear una «escuela práctica de Apicultura».

Entre los años 1977-78 tres aficionados a la apicultura: Eustaquio, Emilio y Sixto, incorporándose poco más tarde un cuarto, Mínguez, fomentan encuentros entre apicultores, lo que da lugar por los años 1979/80 a que un grupo gijonés, socios de la Asociación de Apicultores de Asturias, comience a divulgar lo interesante de esta actividad para el desarrollo medioambiental, frutícola, agrario, producción directa, miel, cera, propóleos, etc.

Llegaron a colocar en el recinto de la Feria de Muestras de Gijón durante su celebración en el mes de agosto de 1980 -1981, en el llamado Pueblo de Asturias, una colmena viviente (primera en España) llamada de observación, la cual causó una extraordinaria inquietud sobre el tema.

Este movimiento apícola llevado a cabo por estos aficionados a la apicultura fue construido sobre los conocimientos que en distintos cursos nos transmitió Enrique «El Peruyu».

De este grupo de personas que formó parte del movimiento apícola en Gijón, nace la Asociación Gijonesa de Apicultores (A.G.A.) en el año 1983.

Este trabajo en gran medida motivó que el Sr. D. Pedro Masaveu (banquero) dotase de los fondos necesarios para la creación dentro de la Fundación Principado de Asturias del Instituto de Investigación y Desarrollo de la Apicultura (año 1983), dividiendo la región en once áreas, las cuales serían atendidas gratuitamente por otros tantos técnicos, disponiendo cada uno de furgoneta para poder desplazarse por toda Asturias. Este Instituto de Investigación lo dirigió el que fuera fundador de la Asociación de Boal, D. Jesús González Gayol.

En esta época no podemos olvidar el trabajo hecho desde la Universidad de Oviedo (que en aquellas fechas fue de lo más destacado que se hizo en España y en Europa) por la Dra. en Zoología Dña. Ana Quero Martínez como investigadora principal y, como becaria de investigación, la acompañó la licenciada en Biología Mª Rosario M. Farpón. Estas personas recorrieron palmo a palmo toda nuestra tierra asturiana y zonas limítrofes.

Estos estudios sobre la abeja, sin que sepamos muy bien por qué, nunca llegaron a ser conocidos por los apicultores asturianos como todos hubiéramos deseado, y así poder beneficiarnos de un extraordinario trabajo.

Finalmente, a partir de 1982-83, fecha en que la intensa labor divulgativa emprendida desde el Instituto de Investigación Apícola con D. Jesús González Gayol al frente, logra una profunda reconversión y despegue de la apicultura asturiana, adaptándose al fin, de forma generalizada, el uso de la colmena vertical de cuadros móviles. Los rendimientos aumentan espectacularmente y la calidad de la miel (desde el punto de vista higiénico) aumenta a la par.

El Instituto de Investigación Regional Apícola, financiado por D. Pedro Masaveu, organiza el II Congreso Nacional de Apicultura el cual se celebra en Gijón en la Feria de Muestras (año 1984).

En esta época nacen los primeros certámenes y ferias relacionadas con la miel de Asturias, así como la creación de diversas Asociaciones de Apicultores del Principado de Asturias, teniendo como fines principales el desarrollo y promoción de la apicultura en Asturias.

Se crea la Federación de Asociaciones de Apicultores de Asturias FAPI, la cual ejerce la representación ante los organismos oficiales, entidades privadas, etc. en defensa de los intereses colectivos de los apicultores.

En el año 2002 se legisla la normativa que con alguna pequeña reforma rige la apicultura al día de hoy.

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